
I M P R E S I O N A N T E
Santa Sofía, y Mezquita Azul, son de obligada parada a todo visitante de Istambul. Quedan muy cerca una de la otra, y es imposible no verlas ya que son inmensas, y dominan toda la silueta de Estambul.
Al entrar en el interior, quizá nos llevemos una pequeña decepción, especialmente si acabamos de visitar la vecina Mezquita Azul, mucho más llamativa desde el punto de vista visual y estético. Sin embargo, el valor que tiene Santa Sofía le viene dado por su antigüedad y por haber sido testigo del devenir de la historia de la ciudad de Estambul desde hace tantos años.
La verdad, es que los turcos se podían esmerar un poco más en la conservación de esta Mezquita, a la que no perdona el paso de los años.
Una vez visitado esto, poco más podemos hacer, debido al escaso tiempo que tenemos para visitar la ciuad, ya que como dije anteriormente, el barco no espera a nadie, así que, a por un taxi, a negociar el precio (en millones jejeje) y a la ducha, así nos areglamos un poco para la cena.









El Estadio Olímpico
